Estilo: Fusión
Sabor: 9 (ahora 4)
Presentación: 9
Ambiente: 7
Servicio: 6
Relación calidad - precio: 8 (ahora 6)
Rango precios fuertes: $10.000- $23.000
Dirección: Cr 6 # 55-59
Este es uno de esos sitios a los que el común de la gente no accede pues no tienen idea de su existencia. Una pequeña joya enclavada en el sector de Chapinero en una casa típica del sector que no tiene la estructura para soportar un restaurante. Sin embargo, los dueños de Fusionario se las ingeniaron y fueron bastante creativos como su carta para adaptar este restaurante, que goza de una imagen moderna y alegre con un mensaje muy positivo, que se refleja en sus paredes y en su menú. Puntos en contra son el espacio pequeño, que puede resultar un poco incómodo, al igual que el olor del aceite en la cocina que llega a las mesas, pues no hay buen desfogue para los olores; el baño lo encontramos un poco desaseado y la caneca rebosaba papeles. El salón es bastante pequeño y aprovecha la terraza exterior para acomodar unas cuantas mesas. La cocina es muy grande para la cantidad de mesas (8).
Pasando al menú, encontramos platos con nombres muy sugestivos como "polvo seguro" que hace referencia a un ceviche de camarones con propiedades afrodisíacas o "Encontramos a Nemo" que representa un tiradito de corvina. Fusionario se mueve entre una onda con elementos orientales, italianos y caribeños entre otros, que en general están bien integrados. No encontramos pan de cortesía, pero no lo esperamos por el nivel de precios del lugar. Como entrada ordenamos "Más loco que una cabra" que es una bola de queso de cabra condimentada sobre una flor de manzana, con pesto, moras y balsámico. La presentación muy pulida y la mezcla de sabores deliciosa, puede funcionar como postre perfectamente, acompañado con un pan calientico aderezado. De fuerte ordenamos un wok vegetariano con pasta, que traía unos garbanzos fritos excelentes y "la canoa del pescador" que se trata de un filete de corvina en hoja de mazorca con salsa de chile dulce, verduras tempura y tártara de la casa. La presentación muy sobria, el pescado estaba en un buen término, la capa de salsa de chiles le daba un toque especial y las verduras tempura estaban bien crocantes y cubiertas por el tempura sin pasarse en la fritura; las verduras reposaban sobre un pedazo de hoja de plátano que le daba contraste al plato; la salsa tártara sin mucha fuerza. Hubieramos querido un poco más de verduras. Las porciones ni mucho ni poco. De postre pedimos un crème brulée con cardamomo y una salsa acaramelada con trozos de turrón. Podíamos romper la costra de caramelo en su superficie; de textura estaba suave, es un sabor que puede cansar un poco ya que no tiene un contraste ácido. De tomar ordenamos limonada natural. La verdad es que aquí se come mucho mejor que en restaurantes más afamados de precios mucho más elevados. Es una comida hecha con el corazón que inevitablemente nos saca una sonrisa de satisfacción, la cual es acertada con su lema principal "la cuestión es ser feliz". Nos causa curiosidad su símbolo: el conejo el cual interpretamos como un símbolo de fertilidad. Pues esperamos que restaurantes de este tipo se reproduzcan por toda la ciudad!!
Nota de actualización Dic 2011: Regresamos con las mejores expectativas y salimos un poco aburridos. Exploramos otras alternativas de la carta. incursionamos con tres entradas, una sopa estilo oriental, un ceviche de camarones y los chicharrones con salsas dulces. La sopa buena con una base de tomate, fideos de arroz y vegetales tempura; El ceviche, demasiado pequeño, cero picante y poco limón, flojo; el chicharrón era un irrespeto total. Solo la base durísima como un cuero y al morderlo salía pura grasa, nada de carne, fue como botar la plata a la caneca. Como quedamos con hambre, pedimos unas croquetas de res, pollo y pescado, las cuales sacaron la cara y nos recordaron porque alabamos anteriormente este restaurante. Las respuestas del chef ante el reclamo fueron nefastas, lo mínimo que hubieran podido hacer era no cobrarnos el chicharrón; pareciera que no les importara perder un cliente y las buenas referencias. Si uno no tiene el producto en óptimas condiciones no lo debe ofrecer ese día!!!!
Por esta razón bajamos la puntuación de relación calidad precio y de servicio.
Nota de actualización Abril 2012: Tras la notificación de un cambio de chef, carta y reacomodación de espacios volvimos a este sitio que nos traía gratos recuerdos en sus inicios. Ahora la mayor influencia es de la cocina española; por supuesto, conserva la fusión e incluso incluye algo de la cocina tex mex; también conserva los arroces y pastas orientales. En términos generales el menú anterior era más de mi agrado. El aprovechamiento de espacios es un punto a favor, ya que se arreglo el espacio de los baños, se colocaron más mesas y se redujo en sitio de cocina incluyendo una nueva barra de bar. En contra, la luz blanca directa y la frialdad de los colores con mucho negro para relucir. Los platos, una sopa de calabaza con un langostino y aceite de vainilla. La sopa tibia, el langostino y la sopa desabridas, no sentimos la vainilla por ningún lado. Luego llegó un montadito de verduras en conserva; generoso pero las verduras heladas como de nevera; por último un burrito; mucha harina, poca salsa, su relleno arroz, frijol y carne desmechada, faltó sabor, se sentía todo como guardado y muy seco para pasarlo suavemente. Un guacamole acompañaba el burrito, tal vez lo más triste, totalmente oscurecido, sin sabor y helado. 3 platos 3 intentos fallidos. Esperamos que hayan sido escuchadas nuestras sugerencias y que retomen el sentimiento original que despertaba este sitio donde la comida y la relación calidad precio eran sus protagonistas. Comida hecha con amor era la consigna implícita.!!!
Nota de actualización Abril 2012: Tras la notificación de un cambio de chef, carta y reacomodación de espacios volvimos a este sitio que nos traía gratos recuerdos en sus inicios. Ahora la mayor influencia es de la cocina española; por supuesto, conserva la fusión e incluso incluye algo de la cocina tex mex; también conserva los arroces y pastas orientales. En términos generales el menú anterior era más de mi agrado. El aprovechamiento de espacios es un punto a favor, ya que se arreglo el espacio de los baños, se colocaron más mesas y se redujo en sitio de cocina incluyendo una nueva barra de bar. En contra, la luz blanca directa y la frialdad de los colores con mucho negro para relucir. Los platos, una sopa de calabaza con un langostino y aceite de vainilla. La sopa tibia, el langostino y la sopa desabridas, no sentimos la vainilla por ningún lado. Luego llegó un montadito de verduras en conserva; generoso pero las verduras heladas como de nevera; por último un burrito; mucha harina, poca salsa, su relleno arroz, frijol y carne desmechada, faltó sabor, se sentía todo como guardado y muy seco para pasarlo suavemente. Un guacamole acompañaba el burrito, tal vez lo más triste, totalmente oscurecido, sin sabor y helado. 3 platos 3 intentos fallidos. Esperamos que hayan sido escuchadas nuestras sugerencias y que retomen el sentimiento original que despertaba este sitio donde la comida y la relación calidad precio eran sus protagonistas. Comida hecha con amor era la consigna implícita.!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario